miércoles, 5 de junio de 2013
El ángel sin garganta
Soy un ángel
y no tengo garganta.
Los niños
cantan por mí,
los hombres
y las mujeres ríen por mí.
Los amantes
gimen,
los perros ladran,
los condenados
rezan,
los caballos relinchan
los olvidados
gritan,
y los tigres
rugen por mí.
Gracias a este
defecto ético
soy y no soy un ángel.
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