miércoles, 18 de julio de 2012

El silencio de las cosas
reales,
la magnitud de su secreto,
exige que destrocemos
las palabras,
que aceptemos la
ausencia de respuesta
y arrojemos la expectativa
al fuego.
Ése es el único ardor que
me deslumbra.

2 comentarios:

Juan D. Anzola dijo...

Y yo espero que poemas como este me acompañen desde el 12 de septiembre...

Lucía Gómez Amado dijo...

Una reverencia lé va.